Un truco

El amor es una causa pendiente para muchas personas. Encontrar pareja, afianzar una relación, alcanzar de una forma casi obligada a esa persona que deseas te acompañe en el camino. Sin embargo sufren una enorme dificultad para encontrarlo, a pesar de poner todo su empeño en ello.

Lo desean, lo provocan, lo invocan, y sólo obtienen como resultado frustración y vacío…un vacío que se llena con nuevos intentos ansiosos por no volver a confundirse. Y si esto ocurre, llega el convencimiento de que “he tenido mala suerte en el amor”.

Esta atribución externa nos paraliza todavía más, ya que entran en juego cuestiones puramente azarosas, como la suerte, que nos frustran por ser inmanejables. O lo que es peor, introducimos en nuestra mente pensamientos distorsionados como ”no merezco amor” o “el amor no es para mi”!!

Quizás exista un truco, sin entrar en soliloquios demasiado extensos acerca de teorías de sistemas familiares, constelaciones o esquemas mentales, algo más casero y que se basa en lo siguiente: el amor no tiene categorías, ni clases. No hay ni amor filial, ni romántico, ni… El amor es una forma de relacionarnos con el mundo, con los demás y con nosotros mismos.

 El amor está en todas partes, dispuesto a tomar distintas formas. Somos nosotros los que debemos abrir los ojos, porque es tan cercano y tan propio como nuestra piel.

Abrirnos a través de nuestros actos y pensamientos: abusar de los “te quiero” conservados en formol, regalar gestos, recordarte que amo al ser que hay en ti… cada día.

Una actitud y una elección consciente.

Elegir vivir en el amor. Hacernos expertos en amar: este es el truco! Sin dosificarlo, ni ponerle excesivas condiciones, o ninguna. Y cuanto más amemos, de todas las formas posibles, como amiga, como hija, como hermano, como madre, como ser humano lleno de amorosa compasión…más y mejor sabremos amar.

Abiertos a que invada nuestra vida de las formas más bellas e inesperadas.

Y puede que entonces empecemos a vislumbrar el amor donde antes no lo veíamos. Y también puede que entonces, sin buscar, nos llegue lo que habíamos deseado. O incluso algo mucho mejor de lo que jamás hubiésemos imaginado… una vida preparada para seguir sumando amor y otras delicias.

Pero sólo es mi truco. Se admiten sugerencias.