Mapas para el corazón

A veces el dolor es tan profundo que no lo sientes.

Se disfraza de normalidad y lo emponzoña todo.

Pero no lo sabes…

Y es eso lo que asusta.

Sonríes por la inercia del que no sabe más que vivir.

Sin consuelos.

Sólo la utopía de los que te miran.

Y me refiero a ese tiempo de oscuridad anterior a recordar que “pasará…”

Al instante previo a ver la primera chispa… cuando sabes, con certeza, que no la verás.

Aún siendo la vida de pocas certezas…

Al momento más oscuro, donde habita la tristeza sorda.

Alfonsina Storni, poetisa argentina, supo reflejar como nadie la emoción de la pérdida, la tristeza profunda…

” Con el paso lento y los oídos fríos

y la boca muda, dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules

contra los granitos y no parpadear

Perder la mirada, distraidamente,

perderla y que nunca la vuelva a encontrar

y, figura erguida, entre cielo y playa,

sentirme el olvido perenne del mar…”

Sólo quien han recorrido los intricados caminos de la pena puede describirla así, con la fiabilidad de un mapa perfectamente escalado.

Para el dolor del alma no hay rescate… pero sí mapas… mapas que pintan la inevitable travesía con versos, notas, acordes, palabras y tarareos… que alumbran el camino.

Mapas para el corazón.

Sigur Rós- Agaetis Byrjun

Meditación

En el año 2007 Matthieu Ricard fue declarado el hombre más feliz del mundo. Monje budista de origen francés, su formación le llevó a una brillante carrera como biólogo. Sin embargo, en 1972 abandona todo e ingresa en un monasterio de monjes budistas contemplativos. Actualmente es el asesor personal del Dalai Lama.

Científicos del la Universidad de Wisconsin estudiaron durante años el cerebro de Ricard. Fue sometido a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración mientras hacía meditación. Su cerebro fue conectado a 256  sensores para detectar sus niveles de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.

Los trabajos sobre felicidad del profesor Richard J. Davidson, del laboratorio de Neurociencia Afectiva del la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente está en constante evolución, y por lo tanto, es moldeable.

Uno de los datos más interesantes es que al meditar se activa y desarrolla el área responsable de la compasión, se reduce la actividad del área asociada a la depresión y también la actividad de la amígdala, encargada de emociones como el miedo y la ira. Y estos cambios son perdurables al salir del estado de meditación, se mantienen en el tiempo.

La compasión es el deseo profundo de que el otro deje de sufrir y hacer algo para que esto ocurra. Aquí y ahora. Es el sentimiento que alberga los abrazos reconfortantes más intensos. Y es inherente al ser humano.

Es común escuchar la muy cuestionable frase de “los niños son crueles”... sin embargo nos olvidamos de decir que, sobre todas las cosas, los niños sanos son pura compasión, sienten radicalmente con el otro y buscan aliviar su dolor.

Nacemos conociendo el secreto de la felicidad…permeables a la emoción, con una carga genética destinada a forjar alianzas de empatía y compasión, por supervivencia o por puro altruismo.

Desaprendemos con los años… y la meditación parece ser un vehículo apropiado para reencontrarnos con esta extraordinaria capacidad.

Y es que ya lo dice la neurociencia…

El azar

Bajo las ramas de los árboles, con un café y un viento casi frío poco propio de Agosto, a aquella mesa empezaron a llegar a cuentagotas personas desconocidas entre si. De distintos lugares, con historias de vida muy diferentes, siguiendo la costumbre del pueblo se fueron sentando… sin esperar nada fuera de una cordial conversación entre vecinos… surgió lo inesperado:

Teoría de cuerdas, física cuántica, universos paralelos, agujeros negros… la teoría de las puertas… la genialidad en el ser humano, átomos que se mueven en el universo y se atraen de una forma rotunda, espiritualidad, budismo y neurología.

Hombreras de los 80, adolescencia confusa y la belleza de las mujeres de treinta y tantos …bellas por dentro y por fuera, porque empezamos a ser lo que deseábamos.  

Dios, espiritualidad, agnosticismo reconfortado en la esperanza y ateísmo. La memoria ancestral de las células.

Viajes astrales, búsquedas… El conocimiento flotando en una nebulosa que nos rodea, al alcance de todos, y no saber si el camino es realmente un viaje hacia nuestro interior que es todo el cosmos en cada uno.

Gracias por aparecer e iluminarme con vuestra luz de luciérnaga y vuestra forma de entender el mundo. Porque una vez más, algo se empeña en recordarme que nada pasa por casualidad, lo pensamos muchos y estamos muy cerca, aunque tengamos que hacer miles de kilómetros para compartir un café. A ellos y a todos los que cada día me nutrís con vuestra vida.

Porque nuestros átomos fluyen con el fin de encontrarse y así es como seguirá siendo. Hasta que poco a poco vayamos entendiendo que todos somos uno dentro de nuestra bellísima individualidad. Y si el ser humano en su egocentrismo se cree desconectado, está en un error. Una amalgama de personas vibrando en la misma sintonía que se atraen de forma irremediable…

El azar es una concepto árabe que realmente significa suerte, porque así le llamaban los árabes al juego de los dados. Lancé los mío y me trajeron la fortuna. Me llevaron a esa noche, a ese momento y con esas personas, entre risas y palabras suspendidas como pompas de jabón…

MORALEJA: Démosle cada día una oportunidad a nuestro azar, a nuestra suerte, puede convertir lo cotidiano en pequeñas experiencias únicas…