Hoy voy a compartir una receta muy especial, muy apropiada para el otoño, época de cambiar armarios, hacer limpieza general, desechar lo que ya no sirve y elaborar confituras de moras, membrillo… y “conservas emocionales”.
Elegir la mejor cosecha del instante y envasarlo en bonitos tarros para cuando lleguen los fríos interiores…
La materia prima viene dada por cada una de esas delicias cotidianas en las que nos sentimos plenamente felices, a veces fugaces, minúsculas… que guardan el sabor de nuestra vida y que debemos atrapar con la emoción… en la consciencia del que celebra la vida, para conservarlos en un lugar a salvo del olvido.
Y usarlos cuando escasee el alimento. Alimento para el alma…
Tumbarse en la arena caliente en la playa, cerrar los ojos y guardar cada una de las sensaciones que te envuelven. La suavidad del sol en la piel, la tibieza efímera de la brisa, las cosquillas en los pies, las olas… y capturar el momento, agarrarlo bien fuerte para usarlo cuando el invierno se haga largo, demasiado frío, con sus interminables días de lluvia y necesitemos calidez…
Cerrar los ojos de nuevo y volver…
Un atardecer naranja y sereno que llega y se te cuela por las rendijas…
La chispa de una mirada… la intensidad de unos ojos que se cruzan con lo tuyos, en un segundo de un día cualquiera, a una hora sin importancia… cargada de amor. Evocar esta imagen y regocijarse en cada una de las arrugas de esa piel y el gesto, casi imperceptible, del que entiende que quiere a quien mira.
Alejarse un momento del barullo en una fiesta y observar a tus amigos reír y bailar, hablar a gritos, abrazarse y volver a reír…hacer el silencio y la calma un segundo en tu interior y guardar conscientemente esa instantánea, en la alacena de las conservas… Cuando me invada la melancolía caprichosa del que a veces se olvida de la suerte de la vida… abriré uno de mis tarros más especiales para deleitarme con su olor a alegría.
Decía Sabines en una de sus poesías…
Vamos a guardar este día,
entre las horas, para siempre,
el cuarto a oscuras,
Debussy y la lluvia,
tu a mi lado, descansando de amar…



