Lecciones pasadas, ayer y futuras, mañana

Para los seres humanos que buscan Retornar al Padre, con abundantes obras y un buen grado de conciencia sobre la propia vida y el camino a seguir en el día a día, se recomienda que, por las noches, antes de dormir, se reflexione brevemente sobre lo que se hizo durante el día que termina.

Un resumen de los aciertos, de lo superado frente a la personalidad y el ego, lo que falta por trabajar y lo que se va logrando en luz, para si mismo. 

Mientras el organismo físico descansa, se puede, en conciencia o no, ir a las aulas de aprendizaje y trabajar en las fallas que se quieren superar; se puede solicitar ayuda y por supuesto que se da. 

Como resultado se amanece renovado, con claridad para lo que hay que hacer en el día que inicia. Durante el sueño físico, es posible participar con los miembros de la Jerarquía, que dirige el destino de la humanidad, quienes van como una gran oleada de Luz y Fe, cubriendo toda la bendita humanidad. 

El hacer diario de los seres humanos es claramente predecible, su comportamiento se conoce con anticipación; lo más difícil que puede suceder es que El Plan Divino se retrase un poco en relación a los proyectos que el Padre Creador tiene para esta bendita humanidad, lo que es solo un poco más de tiempo en la infinita eternidad. 

Las lecciones a superar, las dan dos grandes Maestros: El Amor y El Dolor, se necesita de los dos para asimilar estas lecciones pues si la suavidad de Amor no es suficiente, el Dolor es sumamente efectivo, te toca e ilumina, corrige con grandes y duras pruebas, si es el caso.

Es entonces cuando se alza la voz y se clama al Cielo pidiendo clemencia.

Porqué para unos las lecciones son muy duras y para otros no, aún cuando dañan a sabiendas a sus semejantes. 

Cada uno tiene sus propias lecciones, si se consideran no merecedores del duro trato, se puede acudir al Palacio de Cristal por la noche, mientras se duerme, para revisar las causas de porqué esas y no otras, menos severas para alcanzar la felicidad completa.

Al nacer, ya se eligió qué forma de vida se llevará, qué pautas le marcarán y que roles se van a interpretar.

Francamente, pocos saben de ello, depende básicamente de la evolución de cada uno y de los méritos alcanzados.

Las lecciones pasadas y futuras se pueden conocer, durante la vigilia, meditando. 

Finalmente, si se sintetizan los aciertos de cada día y se planea lo que se hará al día siguiente, es posible dar claridad al camino que se transita, con certeza y convicción, más allá de la felicidad y el dolor.

Se alcanza un mayor equilibrio, cambiando lo que es posible y aceptando lo que no, en base a la Voluntad que El Padre Creador Sabe, son las mejores lecciones para cada uno de sus hijos.

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