Servir en el Plan Divino

Cuando el discípulo está preparado y listo, se presenta el Maestro. A partir de ese momento, El se hará cargo de su progreso, de sus pasos, logrando su aprobación a medida que sigue sus directrices.

El discípulo siempre podrá elegir que hacer y que no, cuando colabora en El Plan Divino. ¿Cómo? Sirviendo a sus semejantes, en una vida, en la que, siguiendo en el mundo material, se da tiempo para meditar, orar; apoyando las causas comunes, como la paz, la concordia, el fomento del amor incondicional.

El Padre Creador, que Es Amor Infinito, apoya el progreso de todo discípulo en servicio, disolviendo ataduras, con enseñanza a través de la Jerarquía de Maestros, para compartir por los medios más diversos. ¿Cómo se da el contacto con El Padre Creador, con los Maestros? Alineando la humanidad personal, ubicándose en La Luz, en La Gracia, en un sutil equilibrio entre el mundo material y el espiritual, a través de un armonioso hacer.

No se trata de ser perfectos o santos, pues la naturaleza humana falla. Es la actitud de trascendencia, de reconocer que la vida es una ilusión, una representación en el largo Camino de Retorno al Padre Creador, que el alma lleva dentro de sí.

En este camino, además del servicio amoroso, se pueden desarrollar o mejorar virtudes universales como la humildad, tolerancia, la sencillez, el respeto y mesura. Con voluntad y disciplina es posible.

No importa fallar, caer en la debilidad humana, hay que perseverar; saber que, al volver a casa, la satisfacción de haber logrado el cometido, será motivo para retribuir de forma inimaginable, grandiosa.

En el cielo, los ángeles cantan cuando los Hijos de Dios, brillan en el Concierto Celestial.

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