Los awás

En qué nos convierte olvidar las raíces, vulnerar la Tierra y a sus seres más conectados…?

Los awás son una tribu indígena amazónica y corren peligro de ser exterminados: acechados por las madereras que quieren sus árboles y sus tierras e ignorados por el gobierno brasileño, bajo un silencio mortífero que acalla su historia.

Una imagen vale más que mil palabras… la forma en que estas personas establecen vínculos de interdependencia y generosidad con la selva es un ejemplo de cómo ser grandes siendo lo más pequeño…

Un impacto que nos insinua QUÉ SOMOS, sin tecnología, sin dependencias emocionales aprendidas, sin complicadas máscaras… un ser lleno de humanidad, esperando a reencontrarse.

Si te interesa conocer más la historia a los awás y unirte al movimiento que lucha por sus derechos, pincha aquí

Palabras de amor

Escribir sobre el amor es atrevido. Ya se ha escrito tanto que supongo que se ha escrito todo… Sólo quiero dibujar una idea: el amor no es romántico, no es filial, no es amistad… el amor es universal, con todo un crisol de posibilidades.

El que sabe querer y dejarse querer, va dejando tras de si algo similar al polvo de hadas de Campanilla que describió James Matthew Barrie, que toca  y hechiza, convirtiendo a su paso a personas anónimas en amados amigos, amados amantes, amados amores…

Es la savia del mundo.

El amor en forma de amistad, que especia la vida con los sabores y colores de cada una de las personas que dejamos que nos acaricien por dentro.

El amor por quien duerme a tu lado, que te conecta con tu propia sangre, mezcla la carne y la sal de la tierra, se hace piel y refugio.

El de la familia, que te construye y te mantiene a flote en las tormentas.

El amor es saber que escucharás algo así…

“¿Crees que me alejaré de tu lado?

Me conoces mejor que eso…

¿Crees que te abandonaré cuando estés de rodillas?

No haría eso…

Te haré bien cuando estés mal

Cuando tengas frío, estaré ahí para abrazarte fuerte contra mi,

cuando estés fuera y no puedas entrar, te enseñaré,

eres mejor de lo que crees…

Cuando te pierdas, cuando estés solo y no puedas regresar,

te encontraré y te traeré de vuelta a casa…”

“By your side” Sade

A todos mis amores

 

Culpa y redención

Culturalmente somos hijos del castigo, la represión, la culpabilidad y el dolor merecido… germinamos en este campo de cultivo que ha servido y sirve para achicarnos como seres florecientes que somos.

Cuando se utiliza una emoción o un sentimiento como arma de manipulación, desvirtuamos completamente su función filogenética y biológica… una función que ha sido distorsionada, sobredimensionada y explotada por los que han querido someter al hombre a través de lo más humano que existe: los errores.

En contraposición a esto, se abren paso ideas redentoras que se materializan en frases como “es absurdo darle vueltas a eso… ya pasó”… “estuvo mal, si… pero es el pasado” y que nos instan al “autoperdón expres”, sin reflexión, y lo que es más peligroso, al olvido.

Todas las emociones tienen una función: a estas alturas ya sabemos que nuestro cerebro no genera emociones por amor a la diversidad, sino con una función adaptativa… Quizá la cicatriz de una herida me recuerde por dónde no he de volver a pasar, ni de qué modo…

Puede que el remordimiento tenga su hueco en nuestras vidas. Porque los errores existen y en muchas ocasiones lo hemos hecho rematadamente mal. Y lo peor, no lo hemos arreglado…

Puede que deba existir, si, pero… en qué dosis? Qué cantidad es la justa para no estropear la fórmula maestra que nos conjuga como seres crecientes y no aniquilados…?

Cada uno ha de buscar su receta mágica, pero quizás debamos reservar el verdadero remordimiento para ocasiones especiales e importantes, como el buen vino… y no malgastarlo con menudencias pasajeras de la vida.

Kathryn Schulz nos plantea esta perspectiva: nos habla del remordimiento desde un prisma mucho más humanista de lo que lo hace la tradición judeocristiana.

Plantea la necesidad de vivir integrando el remordimiento en nuestra vida, y lo define como el sentimiento experimentado al pensar que nuestra situación actual podría ser mejor o más feliz si hubiésemos hecho algo diferente en el pasado”

“Si tenemos metas y sueños, y si amamos a las personas y no queremos perderlas o lastimarlas, hemos de sentir dolor cuando actuamos mal.

La cuestión no es vivir sin ningún remordimiento. La cuestión es no odiarnos por tenerlos.

Necesitamos aprender a amar lo defectuoso, las cosas imperfectas que creamos y perdonarnos por crearlas.

El arrepentimiento no nos recuerda lo que hicimos mal…

Nos recuerda que podemos hacerlo mejor.”

Kathryn Schulz

Hoy no quiero ser feliz…y?

Recibo lecciones sobre emociones humanas, muy profundas, por parte de los que me quieren y comparten su vida conmigo a cada momento, entre cafés, cigarrillos e historias cotidianas que tejen la fina tela de nuestra existencia… tan cotidianas que desgarran la carne y son el aliento de cada día.

Y si estás triste…? Y si hace un tiempo que la tristeza se mete en rincones en los que no tiene permiso…? Aparece de noche, se cuela en tus sueños, te distrae cuando quieres reírte y te abraza a traición cuando crees que la has dejado atrás…

No siempre se puede correr tras el espejismo de ser feliz, es un engaño… Los gurús que nos llevan por los caminos del eterno positivismo no han mirado de cerca. Se confunden y nos confunden: niegan la propia naturaleza del animal que somos, el que es herido en lo más hondo y necesita retirarse para lamerse las heridas, buscar consuelo y llorar lágrimas antiguas.

La coherencia de acompañar a otro ser humano en su camino no es hacerle creer que todo lo que ocurre es “reformulable” en pasar página y seguir sonriendo, desconectarlo del dolor inherente a la vida y perseguir, sin pausas, las excelencias del ser humano.

“Sonreír siempre”, “superarte, ahora y en todo momento”, “saborear cada segundo como si fuese el último…” Estos mensajes, bombardeando a diestro y siniestro y de forma indiscriminada, no son retadores ni reveladores, son vacíos.

Son vacíos porque sólo son palabras.  A veces necesitamos llorar y permanecer en el fracaso, queremos quejarnos y aullar las penas sin buscar una salida, sólo vivir el dolor.

En mi modesta opinión, todo lo que en este mundo tiene valor real, todo lo que cala en nosotros y en los demás ha de contener dos cosas: honestidad y coherencia. El dolor y el abatimiento también son honestidad. El resto es mentira. Y no valdrá nada…

A veces la coherencia de estar contigo no es responsabilizarte de que no estés triste, sólo dejar que lo estés, aquí y ahora. Sin aconsejar, medir, analizar ni buscar la fórmula mágica. Sólo acariciarte mientras sufras, porque pasará…

La coherencia de estar contigo es caminar a tu lado hasta el rincón oscuro que has elegido para esconderte. Sólo un momento… porque la ocasión lo merece.

Porque se te ha roto el corazón y no quiero restarle importancia: porque no ha sido justo, porque no lo buscabas, porque te has confundido, porque te empeñaste en caminar sobre cristales, porque llegó por sorpresa, porque no estabas preparado, porque… simplemente ocurrió.

La coherencia de estar contigo es escucharte mientras dices:

“Mírame y verás que tengo un par de sueños rotos que no ha estado en mi mano proteger… siento que la vida ha elegido por mi. Realmente eran magníficos, te lo aseguro, y sin embargo tuve que romperlos para que me dejasen caminar…”

Y poder responder:

“Amo tus lágrimas tanto como tus sonrisas…”

Vela

“Y cuando me haya lamido las heridas, cuando sienta que ya no quedan rincones oscuros en los que quiera estar, cuando vuelva a ser… volveré a buscar mi vela.”

A los que sólo le pedís a los otros que vivan…

Mapas para el corazón

A veces el dolor es tan profundo que no lo sientes.

Se disfraza de normalidad y lo emponzoña todo.

Pero no lo sabes…

Y es eso lo que asusta.

Sonríes por la inercia del que no sabe más que vivir.

Sin consuelos.

Sólo la utopía de los que te miran.

Y me refiero a ese tiempo de oscuridad anterior a recordar que “pasará…”

Al instante previo a ver la primera chispa… cuando sabes, con certeza, que no la verás.

Aún siendo la vida de pocas certezas…

Al momento más oscuro, donde habita la tristeza sorda.

Alfonsina Storni, poetisa argentina, supo reflejar como nadie la emoción de la pérdida, la tristeza profunda…

” Con el paso lento y los oídos fríos

y la boca muda, dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules

contra los granitos y no parpadear

Perder la mirada, distraidamente,

perderla y que nunca la vuelva a encontrar

y, figura erguida, entre cielo y playa,

sentirme el olvido perenne del mar…”

Sólo quien han recorrido los intricados caminos de la pena puede describirla así, con la fiabilidad de un mapa perfectamente escalado.

Para el dolor del alma no hay rescate… pero sí mapas… mapas que pintan la inevitable travesía con versos, notas, acordes, palabras y tarareos… que alumbran el camino.

Mapas para el corazón.

Sigur Rós- Agaetis Byrjun

Amor condicional

Nuestros padres forman parte inherente a nosotros. Somos ellos en una parte íntima y profunda. Sin posibilidad de huída y sin elección.

Alguien decidió por nosotros quiénes serían nuestros padres. Esas mismas personas que un día deciden que ya no soportan a la pareja que en su momento, en plena libertad, eligieron... y entonces, cuando llegan las tormentosas separaciones, los sentimientos de resentimiento, el desinterés, la ira o el rencor dentro de la pareja…  piden a los hijos que tomen responsabilidad y se posicionen contra ese hombre o esa mujer, que lo desprecien o que valoren por encima del otro al que “más se lo merece”. Y si el amantísimo hijo no lo hace, es traición.

A veces lo piden con palabras, duras y punzantes como un estilete, que hiere de muerte al ser que decimos amar tanto: nuestro hijo. A veces simplemente sintiendo. No hay trazo más claro de leer que el amor, el rencor o el desprecio garabateando sobre nuestras vidas.

Y por amor, los hijos intentan posicionarse, a costa del dolor de luchar contra lo que forma parte de ellos mismos, contra su esencia.

En consecuencia comienzan a despreciarse a sí mismos en lo más profundo, sin que nadie se de cuenta, porque el gérmen del autodesprecio y el rechazo es lento, insidioso y silencioso… cómo puedo aceptarme si mis propios padres me piden que me desprecie?

Y todo en nombre del amor y la fidelidad.

En nombre del amor de unos padres por un hijo sólo se puede pedir perdón por no poder ofrecerles una familia unida y respetuosa, a la que todos tenemos derecho y comprensión y paciencia para que entre todos, y sin dañarse,  puedan salir adelante y sin consecuencias irreparables.

Os enlazo una entrada del psicólogo Joan Garriga, en la que desarrolla esta idea de una forma magistral en el Blog Eduard Punset.

Sería maravilloso que en cada familia se pueda decir “Amo a tu padre y a tu madre en ti…. representas lo mejor y más bello de lo que una vez movió a unirse a dos personas en el amor y el respeto” …que es tanto como decir… “te quiero hijo”…

Family Tree Embroidery

  Imagen de Flickr

Del otoño y las madres

Ha llegado el tiempo de hacer equilibrios en las cuerdas que hemos tendido sobre el abismo, cuando el sol era eterno y enloquecíamos de luz…

Dice la tradición china que el otoño es tiempo de equilibrar la energía expansiva del verano y reservarla para el invierno.

El otoño y las madres tiene en común su destino: protegernos y madurarnos para los tiempos que vendrán

Y como la cosa va de madres, pecaré de dar consejos:

Comed calabaza y nueces, son redondas y conservan… ha llegado el tiempo de aprovisionarnos para hibernar, la oscuridad será larga.

Cepíllate el pelo y disfruta de que se cae…volverá a nacer más fuerte… ha llegado el tiempo de tejer nuevos abrigos.

Come lentejas,  nos llevan a días pasados…ha llegado el tiempo de ponernos en paz con los sabores de la infancia.

Bebe infusiones con jengibre y canela. Disfruta del aroma… ha llegado el tiempo del placer en una taza de reflexión humeante.

Enciende velas, vacía los cajones y guarda lo importante.

Sal antes de casa, aprovecha la luz… ha llegado el tiempo y casi no queda tiempo…

El otoño es suave y nos acaricia la cara como las madres cuando somos niños y nos ponen el abrigo antes de salir de casa… te bendicen a cada roce de sus manos tibias y perfumadas.

Es un conjuro protector, y ni ellas lo saben… te preparan para cuando lleguen los fríos venideros y no puedan arrullarte.

Como el otoño…

De ciencia ficción

“Me llamo Robert Neville. Soy un superviviente que vive en la ciudad de Nueva York. Estoy transmitiendo en toda la banda de AM. Estaré en el puerto de South Street todos los días al mediodía, cuando el sol esté más alto. Si hay alguien ahí, quien sea, si hay alguien ahí puedo proporcionar comida, puedo proporcionar refugio y puedo proporcionar seguridad. Si hay alguien ahí, quien sea…no estás solo.”

Soy Leyenda

… qué harías si hubiese un holocausto o un desastre natural que te convirtiese en uno de los pocos supervivientes sobre la Tierra…?

El hombre volviendo a empezar. Hombre y Naturaleza encontrados nuevamente con las fuerza reales de cada uno. A veces, viendo algunas de las lacras que infectan moralmente a una sociedad gastada en muchos sentidos, resulta una idea con la que juguetear mentalmente… qué ocurriría con la Nueva Humanidad?

La ciencia ficción nos lo ha sugerido en multitud de ocasiones, y si algo me gusta de este género, es que hace que planeen sobre nuestras mentes hipótesis que rozan algunas de las cuestiones filosóficas más profundas del ser humano.

¿Cuál sería el camino elegido para volver a empezar?

Lo malo desaparecería. Y lo bueno también…  miles de años de conocimiento y sabiduría, producto de un tejido neuronal global que se inició en los albores de la humanidad y no ha cesado de crecer hasta el día de hoy.

Os dejo un vídeo del TED acerca del sexo de las ideas. Matt Ridley plantea una interesante reflexión sobre cómo nuestras ideas se aparean y se reproducen, en combinaciones tendentes al infinito.

Esos “hijos del conocimiento” contienen en su interior la carga genética de sus “padres” y a su vez se aparearán con otras ideas que irán sumando genes y genes…diversos, ricos y complejos.

Nuestra evolución social, cultural, tecnológica… es asombrosa y muy superior, entre otras cosas, por la capacidad del ser humano de intercambiar, combinar y mezclar ideas. Por encima de la de cualquier especie, incluso de los grandes primates.

Un mundo nuevo. El lugar perfecto para las ideas “madres”… pero… quién puede decidir qué merece la pena conservar? Qué aniquilamos y qué dejamos crecer…? Es una decisión con trampa.

La historia nos deja un legado de loables ideas que han concebido hechos monstruosos, y que a su vez han dado a luz maravillosas redenciones… ampliando conciencias, haciéndonos mejores de lo que hubiésemos sido antes.

A veces lo perfecto no crea emoción, el defecto lo hace especial… las locuras abren nuevos caminos, los errores provocan descubrimientos impredecibles y la crueldad terrible consigue que afloren ejércitos de compasión, que aman y luchan con la misma fuerza, pero en direcciones opuestas…a veces…

Sólo es ciencia-ficción. Pero también el otro lado del espejo…

Lo que tú quieras oír

Cuando era pequeña me encantaban las conversaciones con los mayores. Sentarme, preguntar y escuchar cosas sobre ese mundo que a mi me parecía fascinante…

Un día mi tío me contó que cuando vemos un jarrón o un lápiz lo que vemos realmente es el reflejo de la luz que incide en ese objeto, no el objeto en si mismo. Aquello me pareció fascinante, insólito…porque entonces, lo que vemos es la interpretación de esa luz reflejada que llega a nuestros ojos…

Tan apasionante me pareció aquella noticia que lo primero que hice al día siguiente fue contarlo en clase a mi profesora. Aquel día conseguí dos cosas: una reprimenda por inventarme historias absurdas, y lo más importante… descubrir que no todo el mundo está preparado para asumir que otros también pueden aportar…aunque ese alguien tenga 8 años.

Desde entonces, de vez en cuando pienso en esto… La realidad es un reflejo.

Y además de un reflejo… una convención. La interpretación de nuestra vida se basa, en gran medida, en idearios que otros nos han dejado en herencia y que a su vez han heredado…

Para estar tan valorada…y así visto… la realidad tiene muy poco peso específico, no…?

Sin hacer apología de una esquizofrénica ruptura con la realidad establecida, y asumiendo que unos cuántos anclajes nunca vienen mal para cuando sopla mucho el viento… os propongo el siguiente vídeo…

Y digo… cuando necesitemos otra realidad que me ayude a crecer, a avanzar, a no bloquearme…cuando los lastres sean tan rígidos que necesite soltarlos para avanzar, hazlo… vuelve a contarte tu historia, escucha lo que deseas oír, y continúa… quién puede decir lo contrario…?

Al fin y al cabo, sólo era una realidad, una de tantas… hecha de reflejos…